América Latina: ¿qué esperar en 2014?

En 2010, financieros, periodistas, académicos, empresarios y líderes del sector público pronosticaron el inicio de la década de América Latina. No sólo Brasil estaba incluido entre los prometedores BRIC (acrónimo que nombraba a Brasil, Rusia, India y China como las economías con mayor crecimiento), sino que también países como Chile, Colombia y Perú crecían a tasas sostenidas y aceleradas. México casi retomaba los niveles de producción previos a la crisis y tenía perspectivas positivas de crecimiento. Aunque la República Bolivariana de Venezuela daba signos de su crecimiento insostenible, Argentina seguía creciendo por encima del 9 por ciento.

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La región ha mantenido niveles respetables de crecimiento económico y, en general, sostiene su fortaleza financiera: en 2013 América Latina creció al 2.6% y se estima que esta cifra crecerá a 3.2% para 2014. Los primeros años de la década, sin embargo, han demostrado que la región es heterogénea y que crecer a su nivel potencial depende también de decisiones políticas.

Tanto por su tamaño, niveles de apertura y sofisticación de la actividad productiva, los países latinoamericanos son más diferentes de lo que usualmente se asume. Presentamos aquí algunas cifras básicas para entender mejor a la región, así como también agendamos los mayores riesgos, retos y oportunidades que 2014 traerá para las economía más importantes de la zona.

Un panorama elemental

En primer lugar, tanto la población como la actividad económica están altamente concentradas en los países más grandes de la región. De los poco más de 600 millones de habitantes en América Latina y el Caribe, 72% vive en los cinco países más poblados; y tan sólo México (118 millones) y Brasil (198 millones) concentran más de la mitad de la población de toda la región. Con la economía sucede algo similar: las ocho naciones con mayor producción concentran casi 90% de la riqueza de América Latina y el Caribe. Sólo México y Brasil aportan cerca del 60% de la producción total.

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El tamaño de la economía no refleja el ingreso de los ciudadanos en cada uno de los países de América Latina. De hecho, sólo México y Argentina están entre las cinco economías más grandes y también entre los cinco países donde los ciudadanos tienen, en promedio, un mayor ingreso. Chile, sin embargo, es por mucho el país donde los ciudadanos tienen mayores ingresos con más de 22 mil 300 dólares al año. Le siguen Argentina (18 mil 400 dls.), México (16 mil 700 dls), Panamá (16 mil 345) y Uruguay (15,776 dls.).

Una mayor atracción de inversiones, una mayor producción industrial y un crecimiento sostenido en el sector de servicios y el turismo han permitido aliviar la pobreza de millones de habitantes y construir una creciente y más demandante clase media que, de acuerdo con un reporte del Banco Mundial, creció un 50% entre 2003 y 2009. Actualmente, la clase media representa alrededor de la tercera parte de la población en América Latina.

Perspectivas económicas generales y por país

Las perspectivas económicas en la región son positivas: con fundamentos macroeconómicos sólidos, un creciente mercado interno y avances regulatorios importantes estimamos que la región acelere su ritmo de crecimiento en los próximos dos años. Aunque es difícil que se recuperen los niveles de crecimiento alcanzados al inicio de la década y previos a la crisis de 2009, la economía de América Latina en 2014 crecerá alrededor de 3.2% como consecuencia de un repunte en la actividad productiva de México y, en menor medida, Brasil; un crecimiento superior a 4% en Bolivia (4.8%), Chile (4.7%) y Colombia (4.5%); y un desempeño aún más positivo en Panamá (7%) y Perú (5.7%).

Este escenario puede ser la antesala de un futuro promisorio para la economía regional durante la segunda mitad de la década, pero el éxito depende de factores económicos externos y de la aún cambiante política interna de los países de la región. Las expectativas de crecimiento de las economías de mayor tamaño están ancladas a la capacidad política de negociar o implementar reformas estructurales, así como mejorar de manera sustantiva la eficiencia, transparencia y rendición de cuentas en el ejercicio de los recursos públicos. La corrupción continúa siendo un talón de Aquiles en la competitividad de la región.

La mayor parte de los países de América Latina, entre ellos Chile y Perú que han sostenido un buen desempeño económico en los últimos años, enfrentarán una mayor presión social por políticas redistributivas en el ámbito doméstico, así como una reducción en sus expectativas de crecimiento por una caída en el precio internacional de los metales. Argentina y Brasil enfrentarán importantes tensiones sociales producto del pobre desempeño económico y un creciente descontento con la corrupción gubernamental. Paraguay, que fue el país con mayor crecimiento en 2013 con una tasa de 12.3%, tendrá un desempeño más modesto el próximo año (4.8%) y deberá lidiar con un movimiento guerrillero cada vez más violento y los retos de un ejército más activo en tareas de seguridad pública. Bolivia, Colombia, Ecuador y Uruguay crecerán a tasas similares a las de 2013 y ligeramente por encima del promedio regional. En Venezuela y Argentina, la caída sostenida en las reservas internacionales, una creciente brecha entre el tipo de cambio real y oficial de sus monedas, así como un aumento sostenido y acelerado de la inflación auguran escenarios negativos, particularmente en el caso venezolano que verá una caída de alrededor de 1.5% en su actividad productiva.

Argentina

En Argentina continúa empeorando la situación económica. La política promovida por los Kirchner ha generado cifras inflacionarias mayores a los dos dígitos, reservas internacionales a la baja y una fuerte depreciación de la moneda. A pesar de haber registrado un crecimiento importante durante 2013 (5.1%), el escenario macroeconómico empeora y no hay elementos para esperar que pueda sostener estas tasas de crecimiento; si acaso, la economía podría crecer alrededor de 2.3%.

Mientras la situación económica se deteriora, aumentan también las perspectivas de una derrota del partido justicialista (actualmente en el poder) y de la llegada de un gobierno con políticas más afines al mercado en la elección presidencial de 2015. En cualquier caso, las expectativas económicas en el corto plazo son negativas para los argentinos, que no experimentarán una mejora en sus niveles de ingreso en los próximos años con un nivel inflacionario que supera por mucho sus tasas de crecimiento.

Brasil

La economía brasileña ha pasado de ser fuente de esperanza a depositaria de las mayores decepciones. Una pobre conducción de las políticas públicas en el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, una creciente debilidad de las finanzas públicas y una pérdida de confianza de los mercados son las características definitorias del panorama económico en Brasil. La falta de reformas al marco regulatorio de la inversión han detenido la mejor expectativa de crecimiento de la economía brasileña en el corto plazo.

La elección presidencial que se llevará a cabo en octubre no permitirá una solución fiscal en el corto plazo, pues los incentivos del gobierno estarán dirigidos a mantener un gasto mayor a los ingresos del sector público. Se estima que el déficit en 2014 sea mayor a 3% del PIB, por encima del 2.7% del año pasado. Con altas probabilidades de asegurar su reelección, debido a la debilidad y fragmentación de la oposición, es probable que en 2015 se realicen algunos cambios que promuevan nuevas inversiones en Brasil fomentando un crecimiento cercano a 3%.

En cualquier caso, la posibilidad de que la oposición capitalice los errores de la presidenta para construir una coalición ganadora sigue siendo una opción viable. Las protestas de 2013 en contra del gobierno sólo se asemejan en tamaño a las que dieron origen a la renuncia del presidente Fernando Collor de Mello en 1992. Y revivirlas será un objetivo del candidato opositor más importante, Eduardo Campos, gobernador de Pernambuco y líder del Partido Brasileño Socialista de centro-izquierda.

Chile

Chile se mantendrá como una de las economías de mayor crecimiento durante 2014 (4.7% estimado para el próximo año y 4.5% para 2013) con una baja inflación (menor a 3% en 2013 y estimada alrededor de 3% para 2014). Los mayores cambios que pueden esperarse son una política fiscal que incremente la recaudación en alrededor de 3 puntos porcentuales del PIB, a fin de aumentar el gasto social en educación y salud, principalmente. Aún con estas medidas, que reflejan un movimiento hacia la izquierda en Chile, el país andino sigue contando con instituciones sólidas que generan confianza en los mercados.

Los mayores riesgos para Chile serán la desaceleración de inversiones Chinas en ese país, así como una previsible caída en los precios internacionales del cobre en el mediano plazo, cuando Chile podría desacelerar su ritmo de crecimiento.

Colombia

En Colombia, las tasas de crecimiento difícilmente regresarán al nivel mostrado en 2011, cuando la economía creció a alrededor de 7 por ciento. Sin embargo, impulsada por su avance en el mercado estadounidense, Colombia se mantendrá entre las naciones con mayor dinamismo en América Latina creciendo a una tasa estimada de 4.5% durante el 2014 y cerrando el año con un crecimiento cercano a 4%. La inflación en Colombia aumentará ligeramente con respecto a la de 2013 (2.1%) pero se espera que se mantenga en niveles bajos dentro de la expectativa del Banco Central inferior a 3%.

Si bien hay elecciones para renovar al Congreso y elegir a un nuevo Presidente en 2014, no se anticipan riesgos para la política económica. Lo más probable es que se reelija el actual Presidente Juan Manuel Santos, pero incluso su competidor más cercano, el antiguo ministro de Finanzas Iván Zuluaga quien cuenta con el apoyo del ex presidente Uribe, representa continuidad hacia la política económica.

Ecuador

Las expectativas de crecimiento para Ecuador ascienden a 4.2%, un incremento mayor al de 2013 (estimado en 4%). Y a pesar de que se espera un año de estabilidad, también pueden identificarse señales de vulnerabilidad en el modelo económico actual, caracterizado por un crecimiento dirigido por el Estado y un alto gasto público. Sostener el rumbo requerirá de un incremento en la deuda externa, lo que probablemente ocurrirá hacia finales del año, cuando deberán fondearse importantes inversiones para elevar la producción de energía, especialmente hidroeléctrica. 

Actualmente, alrededor de 30% del presupuesto del Estado proviene de los ingresos petroleros. A pesar de que la OPEP estima que el precio del petróleo se mantendrá estable durante el año, una pequeña caída en el precio tendría un impacto importante en el presupuesto del Estado. Por ello, Ecuador enfrenta la necesidad de potenciar otras actividades productivas que permitan fondear el elevado nivel de gasto público y sostener la viabilidad de las finanzas públicas. 

En el ámbito político, lo más probable es que el presidente Correa y su partido, Alianza País, mantengan altos niveles de popularidad y así se refleje en las próximas elecciones de gobiernos locales. El escenario electoral generará incentivos a que el gobierno central, movido por intereses partidistas, mantenga las políticas heterodoxas que ha seguido hasta el momento y que la influencia del presidente Correa sea cada vez más acentuada en los diferentes territorios del país.

México

Después de un año de magro crecimiento económico en 2013 (1.2%), la economía mexicana repuntará el próximo año impulsada por una mayor demanda de bienes en Estados Unidos, un mayor gasto gubernamental, expectativas positivas tras la aprobación de las reformas estructurales, particularmente la energética. La tasa de crecimiento esperada para 2014 es 3.4%, aún decepcionante dado su potencial pero casi tres veces mayor que la expansión del año que termina.

Aunque el sector de la construcción sigue siendo un lastre del desempeño económico, el sector de servicios tiene mejores resultados y la manufactura cuenta con expectativas positivas para crecer el próximo año. La ventaja más importante para México es que sus costos laborales se comparan favorablemente frente a los de China, lo que puede atraer una mayor inversión en manufacturas y aumentar la producción industrial. Mientras que los mayores riesgos son que la reforma energética no sea regulada con celeridad para tener pronto efecto en atracción de inversiones y producción de energía, y que la economía estadounidense decepcione creciendo a una tasa menor que la prevista por el mercado (2.5%).

Si bien la legislación secundaria supondrá un debate álgido en el Congreso, las mayorías necesarias para aprobarlas (50% más uno) hacen que el proceso sea bastante más simple que haber alcanzado las reformas constitucionales (que requirieron una votación de más de 66% de los legisladores en ambas cámaras y al menos 16 legislaturas locales).

Venezuela

Venezuela será el foco rojo de la economía latinoamericana en 2014. El modelo implementado por el presidente Chávez, y continuado hasta ahora por el presidente Maduro, ya no es sostenible. Las distorsiones creadas en el mercado han causado realidades aberrantes para los venezolanos: la restricción a la importación de vehículos ha ocasionado que el precio de un coche usado en Venezuela sea más alto que el de uno nuevo en países vecinos. La escasez de productos básicos afecta de manera particular a la población de menores ingresos; con 10 veces más bolívares en circulación con respecto a 2006 y reservas internacionales a la baja, la sobrevaluación de la moneda venezolana parece insostenible; las cifras de inflación superaron 40% el año pasado y prevemos que este número sea mayor a 60% si no hay cambios en la política económica.

Por otro lado, la capacidad para reconducir la economía sin generar una recesión más profunda en el corto plazo es muy limitada. Si el gobierno relaja de manera importante sus controles sobre el tipo de cambio, se generará un espiral inflacionario. Si se reducen los controles a la movilidad de capitales, la salida de inversionistas agravará la situación económica. El creciente capital político del presidente Maduro probablemente será utilizado para realizar cambios menores que prolonguen su permanencia en el poder, pero difícilmente veremos cambios mayores en los próximos dos años. Una devaluación, sin embargo, será inevitable entre 2014 y 2015, y cuándo ocurra sólo dependerá de los tiempos electorales en Venezuela.

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AuthorImpacto Social Consultores