El crecimiento de los fondos de inversiones de impacto ha levantado importantes preguntas sobre el modelo. Una de las premisas de estos fondos es que pueden lograr atractivos retornos financieros, a la vez que generan un impacto social positivo. Para muchos esto suena demasiado bueno para ser cierto, pero, ¿lo es? ¿O es posible obtener retornos financieros de mercado o mayores a la vez que se contribuye a resolver un problema social?

A pesar de que aún no existe suficiente evidencia para responder con certeza, el historial de los fondos de impacto que existe al momento indica que sí. Especialmente en términos financieros, existe evidencia de que estos fondos pueden lograr retornos equivalentes al mercado o inclusive mayores. En términos de impacto, es más complicado consolidar y discernir la evidencia.

Retornos financieros

A pesar de que aún no existen estudios a nivel global sobre los retornos de las inversiones de impacto, estudios locales indican que estos fondos pueden llegar a tener retornos equivalentes o inclusive mayores que los retornos de mercado. Un estudio realizado a finales del 2013 por Pacific Community Ventures indica que el 80% de los fondos de impacto en Estados Unidos tuvieron un retorno equivalente o mayor al retorno de mercado. De igual forma, otro estudio realizado por JP Morgan refleja que la mayoría de fondos de impacto en países desarrollados tienen un retorno promedio del 6% y del 9% en países en desarrollo.

Por otro lado, un estudio realizado por el Royal Bank of Scotland que compara el desempeño de índices tradicionales con el de índices de impacto muestra que los retornos son relativamente similares. Inclusive las inversiones de impacto tienen un desempeño ligeramente mejor. Por ejemplo, el índice KLD 400 tuvo retornos un poco mayores que el S&P 500, a pesar de que la diferencia fue leve. El resultado fue similar al comparar el Jantzi Social Index con el S&P Composite.

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Sin embargo, por lo general estas inversiones están asociadas a un mayor riesgo y un mayor volatilidad. Primero, los plazos de re-pago son mucho más largos. Estos emprendimientos requieren mayor tiempo en el diseño, es más difícil obtener todo el financiamiento necesario y luego, toman tiempo en consolidarse, madurar y crecer. Segundo, los instrumentos tienen que ser más flexibles para adaptarse a las necesidades de la empresa en sus diferentes etapas. Y por último, traen un riesgo inherente por los sectores a los que pertenecen o los países en los que se ubican. Muchas veces implican un mayor riesgo político, mayores problemas de gobernanza y mayores posibilidades de enfrentar dificultades para expandir su negocio.

Retornos sociales

Al igual que hay inversionistas que no creen que pueden obtener los retornos equivalentes con estas inversiones sociales, hay filántropos, activistas y otras personas que no creen que pueden lograr el mismo impacto social por medio de estos fondos que mediante fundaciones, ONGs u otras organizaciones sin fines de lucro. Una de las razones por las que se muestra escépticos es por la falta de estandarización de la medición de impacto.  

Cada fondo ha adoptado sus propios criterios para medir los retornos sociales de las inversiones que los componen. A pesar de que muchos tienen indicadores en común es difícil hacer una comparación certera y establecer parámetros sobre los cuales se pueda determinar el retorno social. Sin duda la gran mayoría de fondos ha logrado un impacto social positivo. Sin embargo, es difícil saber qué tan grande ha sido el impacto, o si se podría haber logrado un impacto mayor con otro proyecto.

Estandarizar la medición de impacto es uno de los más grandes desafíos que enfrenta el sector actualmente por la gran variedad de proyectos que existen. No es lo mismo medir el impacto que genera un negocio para entrenar a jóvenes de escasos recursos para estar mejor preparados para el mercado laboral que un negocio que se dedica a energías limpias. No obstante, aunque sea difícil, es sumamente necesario para promover un crecimiento sostenible en el sector. Si se pretende promover estos fondos con double-bottom line, se debe tener más claro como se mide tanto el retorno financiero como el retorno social.

 Agricultor en Panamá

Agricultor en Panamá

El Global Impact Investing Rating System ha tomado importantes pasos en esta dirección. El mismo está promoviendo estandarizar la medición de impacto con ciertos indicadores, mientras que se dejan otros que pueden variar de acuerdo al sector al que pertenezca el proyecto. Es importante seguir con iniciativas como esta para afrontar el desafío cuanto antes.

Conclusiones

Hasta el momento el historial de los fondos de inversión social indica que sí es posible tener un retorno financiero y un retorno social. No siempre van a ser retornos financieros que superen los retornos de mercado, ni siempre serán retornos sociales tan importantes. Sin embargo es necesario promover a estos fondos y generar mayor conciencia sobre su potencial. De igual forma, es muy importante continuar con la promoción de medidas estandarizadas que permitan comparar las diferentes oportunidades de inversión. Así se podrá robustecer el historial de los mismos, convencer a los escépticos con evidencia clara, lograr que la inversión de impacto sea una alternativa legitima y atractiva para los diferentes tipos de inversionistas y potencializar el crecimiento del sector.

 

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AuthorImpacto Social Consultores