México es una república federal donde el ejercicio del poder se distribuye en tres órdenes de gobierno, con algún grado de autonomía para recaudar impuestos y tomar decisiones de gasto. Sin embargo, la capacidad recaudatoria de las entidades federativas ha sido históricamente limitada y a nivel central se deciden, en buena medida, sus niveles de gasto.

En promedio, 90% de los ingresos de los estados provienen del Gasto Federalizado, es decir, de transferencias que realiza la Federación. ¿Cuánto representan estos recursos, asignados a los estados, del Presupuesto de Egresos de la Federación?

De acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) de 2014, el Gasto Federalizado representó 33% del total. Esta proporción no ha cambiado mucho en los últimos años, por lo que se puede afirmar que 1 de cada 3 pesos recaudados es dirigido a los Estados y a los municipios, mientras que los otros 2 pesos se los queda la Federación.

Nota: cifras en miles de millones de pesos corrientes.

Fuente: SHCP, 2014.

Por otro lado, de todos los rubros –oficialmente llamados Ramos— que componen al Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), el Gasto Federalizado (o ejecutado por los Estados y Municipios) se conforma sólo de los Ramos 23[1] (de forma parcial), 25 (completo), 28 (completo), 33 (completo), 12[2] (de forma parcial) y los convenios de descentralización que existen entre las entidades y la Federación. A continuación se muestra cómo se conforman los ingresos de las entidades federativas.

Nota: Cifras en miles de millones de pesos corrientes.

Fuente: SCHP, 2014.

La mayor parte de los ingresos estatales proviene de las Participaciones y Aportaciones Federales. Sin embargo, existen diferencias importantes entre ambos ramos. Mientras que el Ramo 28 se otorga a las entidades federativas sin que la Federación tenga una injerencia en los mismos, el Ramo 33 se distribuye dividido en varios fondos cuyo gasto se encuentra previamente etiquetado y dirigido a rubros específicos (Educación, salud, seguridad pública, etc.).

Lo anterior responde a una razón: aunque ambos ramos se transfieren a las entidades federativas con respecto a una fórmula específica, dicha fórmula responde de manera distinta en ambos casos. La fórmula de repartición en el caso del Ramo 33 tiene como objetivo que aquellas entidades federativas con mayor rezago social, sean las que obtengan más recursos; y en el caso del Ramo 28, la fórmula busca premiar –como un incentivo— a aquellas entidades federativas que recaudan más (lo cual está relacionado con su nivel de desarrollo económico) para la Federación.

Por ello, los fondos correspondientes al Ramo 33 se encuentran etiquetados hacia los temas de rezago social, dándole a la Federación una mayor capacidad de exigir resultados sobre ese gasto. Aun así, aún es necesario que las entidades federativas asuman una mayor responsabilidad en materia de transparencia y rendición de cuentas con respecto al Ramo 28 y a todos los ingresos con los que cuentan.

Notas al pie

[1] En el PEF 2014, el gasto federalizado del Ramo 23 fue el 52% del mismo.

[2] En el PEF 2014, el gasto federalizado del Ramo 12 fue del 57.7% del mismo.