Los mega proyectos de recursos naturales históricamente han estado asociados a problemas con la comunidad (a raíz de relaciones inequitativas), contaminación del medio ambiente, problemas de salud e incluso conflictos armados. En las últimas décadas, esta situación se ha revertido (sobre todo en países desarrollados) y muchos de estos proyectos alrededor del mundo lejos de ser perjudiciales para las comunidades se han convertido en una de las principales fuentes de desarrollo sustentable.  

El cambio en el enfoque de las relaciones comunitarias y el desarrollo del proyecto se ha dado luego de varias experiencias negativas que incluyen demoras en los proyectos como resultado de manifestaciones de las comunidades y asociaciones civiles, otros conflictos entre el personal y las comunidades que han resultado en altos costos para las empresas, tanto monetarios como reputacionales. A la vez, los gobiernos y las comunidades donde se desarrollan los proyectos buscan que estos traigan beneficios directos (oportunidades laborales, mayor demanda de bienes y servicios, proyectos de inversión social) que compensen los impactos negativos.

Como resultado, las grandes multinacionales del sector han adoptado políticas y procedimientos que promueven una vinculación comunitaria temprana y permanente a lo largo de la vida útil del proyecto. De acuerdo con un estudio del World Economic Forum y Resolve (2016), para el cual se entrevistaron más de 100 altos ejecutivos de empresas mineras, la principal razón para la adopción de operaciones socialmente responsables es la regulación. Sin embargo, la negociación con las comunidades y los conflictos comunitarios que podría derivarse de operaciones que no sean socialmente responsables, también tienen una gran importancia.  

 Principales razones para mejorar la gestión social (ver más  aquí )

Principales razones para mejorar la gestión social (ver más aquí)

 

Esta tendencia ha llevado a que las compañías no sólo generen relaciones respetuosas con las comunidades donde operan y prevengan y mitiguen los impactos sociales negativos de sus proyectos, sino que promuevan el cumplimiento de las metas de desarrollo sustentable a través de la implementación de mejores prácticas en todas sus operaciones y a través de sus planes de inversión social. De esta manera, se puede hacer de la comunidad un socio estratégico y generar relaciones de beneficio mutuo donde ambas partes sean responsables del éxito del proyecto y el desarrollo de las comunidades.

 Para lograr estos objetivos y promover el desarrollo sustentable, las empresas deben hacer del impacto social parte de sus operaciones diarias. Algunas de las acciones que pueden tomar incluyen contratar bienes y servicios localmente (y desarrollar su capacidad); negociaciones de tierras justas y equitativas; explorar sinergias con la agricultura; manejar los recursos de agua eficientemente; garantizar un ambiente de trabajo sano y seguro; ofrecer igualdad de oportunidades y condiciones laborales a hombres y mujeres; procurar el uso de energías limpias; respetar los derechos indígenas y de grupos vulnerables; compartir infraestructura; entre otros.

Además de implementar estas prácticas en sus operaciones diarias, las compañías deben desarrollar planes de inversión social que verdaderamente involucren a las comunidades y promuevan su desarrollo desde una perspectiva de política pública. En este sentido, se debe realizar un diagnóstico preciso involucrando a los diferentes grupos de interés y buscar las soluciones más costo-eficientes que generen beneficios en las comunidades en el largo plazo. Estos planes si son diseñados adecuadamente, incluso pueden ayudar a que se cumplan las Metas de Desarrollo de Desarrollo Sustentable de las Naciones Unidas (ver más aquí). 

El reto en adelante es tomar estas lecciones aprendidas de manera que verdaderamente se revierta la imagen negativa que se tiene de los mega proyectos y éstos no solo sean en una fuente de generación de riqueza sino en un impulsor del desarrollo sustentable. Para ello es fundamental que se empiece a generar indicadores precisos que permitan medir la efectividad de estas medidas e iniciativas voluntarias para que se pueda mejorar la rendición de cuentas y sobre todo para tener evidencia de aquellas intervenciones que funcionan y poder replicarlas en proyectos y/o contextos similares.

 Referencias

The Mining Association of Canada (2016). TSM Excellence Awards. Disponible en: http://mining.ca/tsm-excellence-awards-2016 

World Economic Forum, PNUD, Columbia Center for Sustainable Investment, Sustainable Development Solutions Netowork (2016). Mapping Mining to the Sustainable Development Goals:

An Atlas. Disponible en: http://unsdsn.org/wp-content/uploads/2015/09/DRAFT-Final-ES_Mining-and-SDGs_v2.pdf