Impacto Social Consultores

Realizamos evaluaciones de impacto social (EIS) para medir el efecto de los programas sociales, así como identificar riesgos y oportunidades de proyectos en el sector privado.

Evaluaciones de Impacto para la Administración de Riesgos

Las Evaluaciones de Impacto Social no sólo representan un requisito regulatorio o únicamente implican costos para las empresas; bien realizadas, también son un importante mecanismo de administración de riesgos. De hecho, si se conducen en una etapa temprana pueden convertirse en una de las medidas que garanticen mayores retornos a la inversión.

En un estudio de 190 proyectos de petróleo y gas operados por los consorcios internacionales más importantes en América (Norte y Sur), Europa, África, Asia Pacifico y Medio Oriente, aproximadamente 140 tuvo retrasos por causas no técnicas. Los riesgos no-técnicos representaron la mitad de los enfrentados por las empresas y, entre ellos, los asociados a relaciones con grupos de interés fueron los más comunes. El tiempo para poner en marcha un proyecto de estos hidrocarburos se duplicó entre 1998 y 2008.

En México, hay más de 400 conflictos socio-ambientales –en todos los sectores extractivos, no solo energía- que ponen de manifiesto la conveniencia de tener una lectura exhaustiva de los actores locales, regionales y nacionales involucrados en un proyecto. A través de un correcto mapeo de actores y de una caracterización adecuada de la población pueden tenderse puentes entre los problemas que la comunidad tiene  y las soluciones que puede ofrecer un proyecto. Esto permite construir vínculos sólidosentre comunidades y empresas a través de una comunicación eficaz.

Las evaluaciones de impacto son, en este sentido, un mecanismo de identificación, medición y manejo de riesgos. Mientras que los planes de gestión social que forman parte de una evaluación pueden mitigar los riesgos del proyecto y convertirse, de hecho, en oportunidades de desarrollo local para las comunidades. De hecho, la tensión permanente entre beneficios dispersos y costos concentrados del desarrollo de infraestructura o proyectos de aprovechamiento de recursos naturales puede encontrar en este instrumento una salida o, al menos, un mecanismo de mitigación de riesgos.

Ante la conflictividad social de los proyectos hay que responder con sensibilidad y un estricto apego a los derechos humanos, no con imposición. Tampoco hay que caer en la equivocación de renunciar al desarrollo por evitar conflictos sociales. Es claro que nuevos y mayores proyectos de inversión representan grandes oportunidades para elevar el bienestar de las comunidades.

Hay una correlación directa (89.9%) entre la infraestructura energética –particularmente un mayor consumo de electricidad– y el crecimiento del PIB. El acceso a energías modernas y una mejor infraestructura energética tiene una correlación de 0.83 con la reducción de pobreza. Diversos estudios de la Naciones Unidas muestran que la inversión social del sector energético es un catalizador de desarrollo: fomenta mayores niveles de alfabetismo, inscripción y asistencia escolar, generación de empleo, acceso a servicios de salud, productividad, entre muchos otros.