La pobreza es una dolorosa trampa en la que se encuentran millones de personas en todo el mundo y por siglos. ¿Pero por qué tras décadas de políticas sociales no hemos consolidado avances considerables?

En el largo plazo, se piensa que los países sólo pueden combatir el déficit fiscal con recortes en el gasto o con mayores impuestos. Sin embargo, hay una tercera vía, menos dolorosa y con más beneficios: la innovación.